Muchas personas tienen ciertos estereotipos sobre los gatos: que son animales solitarios, indiferentes y bastante hostiles, que no saben apreciar la comida que les das o la cama en la que duermen. Y que es mejor tener un perro porque son cariñosos y leales. El estigma es un poco peor cuando se trata de un gato negro.
Lo crea o no, todavía hay personas en el siglo XXI que piensan que los gatos negros tienen mala suerte e incluso continúan asociándolos con brujas.








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